Asma cardiaca
Asma cardíaca es la afección médica de sibilancias, tos y dificultad para respirar intermitentes que se asocia con insuficiencia cardíaca congestiva (ICC) subyacente. Los síntomas del asma cardíaca están relacionados con la incapacidad del corazón para bombear sangre de manera eficaz y eficiente en un paciente con insuficiencia cardíaca congestiva. Esto puede provocar una acumulación de líquido dentro y alrededor de los pulmones (congestión pulmonar), lo que altera la capacidad de los pulmones para oxigenar la sangre.
El asma cardíaca conlleva síntomas similares al asma bronquial, pero se diferencia por carecer de origen inflamatorio. Debido a la similitud de los síntomas, el diagnóstico de asma cardíaca versus asma bronquial se basa en un estudio cardíaco completo y pruebas de función pulmonar.
El tratamiento se centra en mejorar la función cardíaca, mantener los niveles de saturación de oxígeno en la sangre y estabilizar el volumen y la distribución total del agua corporal.
Signos y síntomas
Los hallazgos más comunes del asma cardíaca son la presencia de sibilancias, tos o dificultad para respirar (que ocurren predominantemente por la noche o al acostarse) en un paciente que presenta signos de insuficiencia cardíaca congestiva.
Los hallazgos adicionales consisten en la producción de esputo espumoso o acuoso y la presencia de agua en los pulmones que se puede escuchar con un estetoscopio. En casos graves, un paciente puede experimentar múltiples episodios nocturnos de dificultad para respirar, cambios en la coloración de la piel y episodios de esputo con sangre.
Fisiopatología
Las causas subyacentes del asma cardíaca se derivan de la eventual acumulación de líquido en la vasculatura pulmonar como resultado de la incapacidad del corazón, particularmente del lado izquierdo, para bombear sangre de manera eficaz y eficiente. La acumulación de líquido en el corazón crea un sistema de presión más alto de lo normal que impone demandas de presión cada vez mayores sobre el sistema venoso pulmonar para que se produzca una oxigenación adecuada de la sangre. Esto da como resultado lo que se llama hipertensión venosa pulmonar (PVH) y produce distensión y reclutamiento de capilares pulmonares para ayudar a distribuir el aumento del gradiente de presión. En el capilar, hay una barrera microvascular que ayuda a regular el estado del líquido a través de fuerzas de presión molecular, como fuerzas que empujan hacia afuera desde los vasos y presiones que atraen o atraen hacia el interior de los vasos. Al aumentar la PVH, la presión hacia afuera supera la presión hacia adentro y el líquido se distribuye al intersticio pulmonar, preservando el intercambio de oxígeno en el capilar. El líquido se transporta al hilio y al espacio pleural y se elimina a través del sistema linfático. Al principio, el cuerpo es capaz de manejar el exceso de agua. Más tarde, la vasculatura capilar se ve abrumada por el aumento de presión y el líquido regresa al saco alveolar, lo que produce edema pulmonar y disminución de la capacidad de oxigenación. Además, el aumento de las demandas de presión sobre la vasculatura capilar produce aumentos en el tono vascular que incluyen la remodelación de los vasos precapilares, como cambios hipertróficos de la pared medial. Con el tiempo, los esfuerzos de remodelación de los vasos pueden progresar a cambios hiperplásicos en los vasos sanguíneos. construcción de la pared y produce un aumento de la resistencia vascular pulmonar.
Existe un interés continuo en establecer conexiones de asma cardíaca con anormalidades en la anatomía de bronquiole. La evaluación actual ha propuesto múltiples mecanismos para una mayor resistencia a las vías respiratorias, y el enfoque está en cuatro explicaciones alternativas:
- Bronchoconstriction como resultado de edema pulmonar.
- Competencia espacial intratorácica de agrandamiento cardíaco y edema pulmonar (complicaciones de CHF) que comprime la construcción de vías respiratorias y bronquiolos.
- Obstrucción bronquial secundaria a edema intraluminal.
- Bronchial mucosa edema.
Diagnóstico
El diagnóstico de asma cardíaca se logra mediante un estudio de insuficiencia cardíaca congestiva, completo con:
- Evaluación de los síntomas actuales con consideración específica de progresión cronológica o empeoramiento.
- Medicina pasada Pantalla de historia con consideración por las condiciones que predisponen a la insuficiencia cardíaca, como ataque cardíaco previo, historia de revascularización coronaria, presión arterial alta o diabetes (corazón).
- Examen físico con énfasis en escuchar anomalías del sonido cardíaco, anomalías del sonido pulmonar, o presencia de una mayor retención de líquido en el cuello o en extremidades.
- Evaluación de laboratorio con interés específico en los niveles de péptidos natriuréticos tipo B.
- Electrocardiografía para evaluar las irregularidades en el ritmo cardíaco.
- Radiografía de tórax para evaluar la presencia de congestión pulmonar o mayor tamaño del corazón.
- Ecocardiografía para evaluar la función cardíaca. La ecocardiografía es la opción preferida para el diagnóstico de insuficiencia cardíaca en pacientes.
Además de la evaluación de la función pulmonar mediante:
- Pruebas de función pulmonar (PFT) completan con pruebas de broncoprovocación. Los PFT representan el método preferido para evaluar el asma bronquial.
Gestión
El tratamiento de los síntomas del asma en pacientes con ICC está dirigido a optimizar el estado cardiovascular del paciente y corregir el posible déficit de oxígeno. Las recomendaciones actuales en los síntomas de asma aguda son la utilización de diuréticos como la furosemida, venodilatadores como la nitroglicerina y la morfina. La estrategia inicial debe centrarse en disminuir la retención de líquidos del paciente con terapia diurética, disminuyendo así la precarga cardíaca y la carga general de líquidos en el circuito pulmonar (congestión pulmonar). A continuación, si la diuresis agresiva no corrige adecuadamente los síntomas, se pueden utilizar venodilatadores para distribuir sangre y líquido al sistema venoso, disminuyendo así la precarga cardíaca y las presiones del corazón izquierdo que contribuyen a la congestión pulmonar. Por último, la morfina se puede utilizar para ayudar a mejorar la facilidad respiratoria a través de un presunto mecanismo similar a la venodilatación, así como para reducir la ansiedad del paciente. Además, según sea necesario, se pueden utilizar aplicaciones de oxígeno suplementario y reposicionamiento a posiciones erguidas o de pie en casos de baja saturación de oxígeno en sangre y dificultad para respirar.
Eltratamiento crónico del asma cardíaca está dirigido a optimizar el tratamiento de la insuficiencia cardíaca. Las recomendaciones actuales se pueden encontrar en su página respectiva (insuficiencia cardíaca congestiva).
Es importante distinguir si el asma es de origen bronquial o cardíaco porque el tratamiento del asma bronquial se centra principalmente en la utilización de inhaladores, como broncodilatadores y corticosteroides. Hasta el momento, ha habido evidencia limitada de mejoría de los síntomas del asma cardíaca con el uso de inhaladores.
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