Ramiro II de León

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Ramiro II (c. 900 – 1 de enero de 951), hijo de Ordoño II y Elvira Menéndez, fue rey de León desde 931 hasta su muerte. Inicialmente rey titular sólo de una parte menor del reino, ganó la corona de León (y con ella, Galicia) tras suplantar a su hermano Alfonso IV y a su primo Alfonso Fróilaz en 931. Los escasos Anales castellanos primeros son una fuente primaria de su reinado.

Hizo campaña activa contra los moros, quienes se referían a él como el Diablo debido a su ferocidad y fervor en la batalla. Derrotó a las huestes del califa omeya Abd al-Rahman III en la batalla de Simancas (939).

Sucesión

Cuando, poco antes de su muerte en 910, Alfonso III de Asturias fue obligado por sus hijos a abdicar, el Reino de Asturias cayó en un período de crisis de sucesión entre la familia real y sus partidarios de las aristocracias regionales de la marcha. El reino fue inicialmente dividido, recibiendo García I León, Ordoño II Galicia y Fruela II el corazón de Asturias.

Con las sucesivas muertes de García I (914) y Ordoño (924), éstos se volvieron a consolidar, gobernando Fruela la totalidad de lo que en adelante se denominaría Reino de León. Su muerte al año siguiente, 925, provocó nuevamente una sucesión y partición en disputa. Un hermano menor, Ramiro, parece haberse casado con la viuda de Fruela y adoptado el título real, pero no obtuvo ningún apoyo. En cambio, fue la siguiente generación la que pasó a la vanguardia.

Como hijo mayor del rey anterior, Alfonso Fróilaz fue coronado pero no pudo extender su poder a todo el reino y fue marginado por sus primos los tres hijos de Ordoño II, que contaban con el respaldo del Reino de Pamplona. Estos hermanos volvieron a dividir la porción del reino que controlaban: el mayor, Sancho Ordóñez, gobernaba en Galicia, Alfonso IV en León y Ramiro II en las tierras recién conquistadas del sur (el cronista de al-Andalus Ibn Hayyan ubicó su corte en Coimbra). ).

Cuando Sancho murió en 929 su reino fue absorbido por Alfonso IV, pero en una rápida sucesión de acontecimientos que tuvieron lugar en León y Zamora, Ramiro forzó la abdicación de Alfonso IV, y tuvo a él y a los tres hijos de Fruela II. cegados para hacerlos incapaces de gobernar.

Reinado

Ramiro se destacó como un excelente comandante militar, y expandió sus territorios hacia el sur de manera notable (p.e., en Salamanca y Ledesma), además de fundar o repoblar fortalezas fronterizas (p.e., Osma, Clunia). Ramiro ideó una coalición Pamplona/León que derrotó una contraofensiva conjunta andaluza en la batalla de Simancas (939). Esta victoria permitió el avance de la frontera leonesa del Duero hasta el Tormes.

En los últimos años de su reinado perdió el apoyo de su cuñado/yerno de Pamplona García Sánchez I, quien luego ayudó a otro cuñado, el conde Fernán González de Castilla, obtener una breve independencia de fact. Todavía en 950 Ramiro lanzó una expedición al valle del Tajo y derrotó a los omeyas cordobeses en Talavera.

Familia

Ramiro II se casó dos veces. Su primera esposa fue miembro de la nobleza gallega y su prima hermana, Adosinda Gutiérrez, hija de Gutier Osóriz e Ildonzia Menéndez (hermana de la madre de Ramiro, la reina Elvira Menéndez, y también tía de San Rosendo). El segundo matrimonio de Ramiro con Urraca Sánchez de Pamplona, hija de Sancho I de Pamplona y Toda, le supuso una alianza con Pamplona. Con Adosinda, Ramiro tuvo al menos dos hijos, el poco documentado Bermudo, que murió en vida de su padre, y Ordoño III, sucesor de Ramiro, además de presumiblemente también una hija, Teresa, la segunda reina de García. Sánchez I de Pamplona. De Urraca, Ramiro tuvo dos hijos, Sancho I de León y Elvira Ramírez. Estos matrimonios prepararían el escenario para nuevos conflictos sucesorios, con Ordoño y su hijo Vermudo II apoyados por la nobleza gallega, mientras que Elvira, Sancho y su hijo Ramiro III contaron con el apoyo de los familiares de Urraca en Pamplona y Córdoba.

Ramiro ocupa un lugar destacado en el poema romántico, la Miragaia, que cuenta la historia apócrifa de Ramiro acostándose con Ortega, la hija de un señor árabe local. Ella le da un hijo, Aboazar, el progenitor de la familia Maia gallega-portuguesa. Esta tradición de Maia se unió posteriormente a otra leyenda, la que se cuenta en el Cantar de los Siete Infantes de Lara al darle a Ramiro y Ortega una hija, Ortega Ramírez, a quien obligan a casarse con Gustios González, abuelo del legendario infantes y del héroe de aquel cuento, Mudarra González. La elaboración posterior de esta leyenda dio como resultado más supuestos descendientes entre la familia Lara, pero los eruditos modernos descartan estas conexiones con Lara.

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