Mujeres en Cuba

Las mujeres en Cuba tienen los mismos derechos constitucionales que los hombres en los campos económico, político, cultural y social, así como en el familiar. Cuba es considerada un líder regional en materia de derechos de las mujeres. Según el artículo 44 de la Constitución cubana, "El Estado garantiza a las mujeres las mismas oportunidades y posibilidades que a los hombres para lograr su plena participación en el desarrollo del país". En 2015, las mujeres ocupan el 48,9% de los escaños parlamentarios en la Asamblea Nacional de Cuba, ocupando el sexto lugar entre 162 países en cuestiones de participación femenina en la vida política. Muchas mujeres en Cuba provienen de diferentes orígenes raciales, incluidas las mujeres afrocubanas. Junto con las mujeres afrocubanas, las mujeres en Cuba, anteriormente un grupo marginado, pudieron obtener niveles educativos más altos y avances iguales en sus respectivas carreras. El Código de Familia de 1975 fue diseñado para permitir que las mujeres cubanas compartieran las tareas del hogar de manera justa con sus cónyuges. Había oportunidades laborales disponibles en las ciudades y, como resultado, muchas mujeres cubanas abandonaron el campo para trabajar y vivir en las ciudades. Sin embargo, debido al mayor número de mujeres cubanas que estudian y trabajan, la tasa de natalidad nacional ha disminuido. A pesar de que en Cuba se impuso la abolición de la segregación, todavía existen algunos problemas con respecto a la vivienda justa en Cuba.
Historia
En la primera mitad del siglo XX, las mujeres en Cuba habían alcanzado un estatus comparable al de otros países latinoamericanos, como Argentina y Chile. El objetivo de las feministas cubanas durante esta época se basó en la cultura cubana así como en la posición de clase de las mujeres que lideraron el movimiento feminista. En 1923 se celebró en La Habana el primer Congreso Nacional de Mujeres. En el Congreso participaron 31 organizaciones de mujeres diferentes. Tres años después, en 1925, se celebró un segundo Congreso Nacional de Mujeres y esta vez participaron setenta organizaciones de mujeres. Durante esta época, una de las líderes más destacadas del movimiento feminista fue Ofelia Domínguez Navarro, quien también participó en ambos Congresos Nacionales de Mujeres. En 1933, durante el gobierno de 100 días de Ramón Grau, las mujeres cubanas recibieron el voto. En 1934, los porcentajes de mujeres cubanas que trabajaban fuera del hogar, asistían a la escuela y practicaban el control de la natalidad superaban los porcentajes correspondientes en casi todos los demás países latinoamericanos.
Las mujeres en Cuba habían sido elegidas para la Cámara de Representantes y el Senado de Cuba, y se desempeñaron como alcaldesas, juezas, miembros del gabinete, consejeras municipales y miembros del servicio exterior cubano. El regreso de Grau al gobierno, bajo los auspicios del presidente Fulgencio Batista, dispuso la Constitución cubana de 1940, una de las más progresistas del hemisferio occidental en lo que respecta a la condición de la mujer, que prohíbe la discriminación por motivos de sexo y pide por igual salario por igual trabajo. Si bien estas leyes progresistas fueron un paso en la dirección correcta, muchas de ellas no se hicieron cumplir.
Durante la Revolución Cubana, las mujeres se movilizaron y obtuvieron derechos incomparables en comparación con el resto de América Latina. Por ejemplo, pudieron obtener el Código de Familia cubano de 1975. Este código prohibía la discriminación contra mujeres y niñas, incluso dentro de la familia. El Código de Familia de 1975 establece que tanto el marido como la mujer comparten la misma cantidad de responsabilidades en el hogar. Según la Federación de Mujeres Cubanas, el Código de Familia es un ejemplo educativo para las generaciones jóvenes. Al ver el Código de Familia como ejemplo para las familias, los jóvenes podrían darse cuenta de que tanto el marido como la mujer deben compartir las tareas del hogar.
Después de la Revolución Cubana de 1959, se estableció como ONG la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). La Federación de Mujeres Cubanas permitió que el gobierno cubano monitoreara de cerca el progreso de las mujeres y garantizara la supervisión. Esto ayudó a las mujeres a lograr una "paridad impresionante en la educación universitaria, las escalas salariales y los puestos en los gobiernos locales". La FMC fue reconocida por el gobierno cubano como "el mecanismo nacional para el adelanto de la mujer en Cuba". La organización afirma tener más de 3 millones de miembros, lo que constituye el 85,2% de todas las mujeres mayores de 14 años. También hay un Centro de Capacitación para Mujeres y una Editorial para Mujeres a nivel nacional. El grupo generalmente se adhiere a los objetivos del gobierno cubano de "defender la Revolución Cubana".
Desde el "Período Especial en Tiempos de Paz" En la década de 1990, las mujeres pasaron a la vanguardia de la vida en Cuba, pidiendo un paso hacia una existencia sin sexismo. El sexismo en Cuba va de la mano con el racismo que experimentan los afrocubanos. Las mujeres negras reciben los trabajos peor pagados y tienen las tasas más altas de desempleo y los niveles educativos más bajos. A menudo viven con la amenaza de la violencia de género.
Aunque las mujeres cubanas lograron mucha paridad durante la Revolución Cubana, todavía prevalecía mucha disparidad en la sociedad cubana.
Algunos ejemplos son:
- "Durante los años noventa, cuando terminaron los subsidios de la Unión Soviética, el mantenimiento de los servicios sociales a menudo se redujo a las mujeres como madres, esposas y cuidadores, indicando que Cuba no había equiparado plenamente las responsabilidades de género".
- Las mujeres sólo ocupan un cuarto de puestos administrativos de alto nivel en el gobierno.
- "Esta persistencia de la desigualdad de las mujeres en la arena política era evidente en la especulación sobre quién iba a tener éxito Fidel Castro como jefe de estado, cuando se enfermó en 2006. De los 12-15 nombres mencionados, que incluían los círculos internos de la dirección de Cuba, nadie era una mujer".
El 25 de septiembre de 2022 se celebró en Cuba un referéndum sobre la modificación del Código de Familia. Tuvo éxito y, entre otras cosas, el nuevo Código de Familia incluye una estricta igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Incluso antes de la aprobación del Código de Familia, Cuba ya era un líder regional en derechos de las mujeres, según Reuters.
Hip-hop
El hip hop, más específicamente el rap, se ha convertido en el vehículo para que las mujeres cubanas expresen su insatisfacción con la raza y el estatus de género en Cuba. Las letras de todos los grupos femeninos de rap cubano Krudas Cubensi y Obsession piden respeto a la diversidad en la escena musical y simpatía por las mujeres que han recurrido a la prostitución en Cuba para salvarse económicamente. Durante el "Período Especial", las mujeres pasaron a la vanguardia en el manejo de diferentes situaciones económicas y domésticas y, al hacerlo, asumieron más responsabilidad y nueva autoridad. El estilo de baile popular "perreo" Puede verse como un símbolo de este cambio, con las mujeres delante de los hombres durante el baile.
La promoción de las artistas femeninas de hip-hop no está actualmente al mismo nivel que la de sus homólogos masculinos. Sin embargo, gracias al apoyo de la Agencia Cubana de Rap y específicamente de Magia López, directora de la agencia, esto puede cambiar. Actualmente López trabaja para incrementar la participación de las mujeres en la escena hip-hop cubana.
Salud reproductiva
En la Cuba moderna, las mujeres tienen libre acceso al aborto y hasta dos años de licencia de maternidad.
Antes del éxito de la Revolución Cubana en 1959, el aborto en Cuba era ilegal y los anticonceptivos inaccesibles. Las leyes de salud reproductiva siguieron el modelo del Código Penal de 1870 en España, lo que hizo que el aborto fuera altamente restrictivo. En 1936, algunas de las leyes más restrictivas fueron reescritas e incluidas en el nuevo código penal, llamado Código de Defensa Social.
Después de la creación de la FMC en 1960, se realizaron esfuerzos para incrementar los derechos reproductivos de las mujeres en Cuba. En 1965 se despenalizó el aborto y en 1979 se hizo gratuito y más fácilmente accesible. El banco de datos de Política de Población de las Naciones Unidas afirma que entre 1968 y 1974, la tasa de aborto legal pasó de 16,5 a 69,5 abortos legales realizados por cada 1.000 mujeres en edad reproductiva. Actualmente, la estimación ronda los 47 y 62 abortos legales por cada 1.000 mujeres en edad reproductiva.
La razón por la que se presta tanta atención al aborto cuando se habla de derechos reproductivos en Cuba es porque se utiliza muy comúnmente para la planificación familiar. Sin embargo, otros anticonceptivos están disponibles de forma gratuita a través del sistema de salud cubano y se utilizan. Según estadísticas recopiladas por UNICEF y la División de Población de las Naciones Unidas, se estima que la prevalencia de cualquier método anticonceptivo (métodos definidos como métodos anticonceptivos modernos, incluida la esterilización femenina y masculina, las píldoras hormonales orales, el dispositivo intrauterino (DIU), el condón, inyectables, dispositivos implantables, métodos de barrera vaginal, condón femenino y anticoncepción de emergencia (sin incluir el aborto) fue del 73,7 por ciento de las mujeres cubanas de 15 a 49 años. El porcentaje máximo fue del 77,8 en 2010 y el más bajo del 60 por ciento en 1980.
Hogar, familia y tasa de natalidad
Las mujeres encabezan casi el 50% de los hogares cubanos.
Una de las áreas donde las mujeres en Cuba continúan enfrentando desigualdad es dentro de sus propios hogares. A pesar de que muchas mujeres con hijos tienen títulos universitarios avanzados y trabajos en la fuerza laboral profesional, también tienen la responsabilidad de cuidar a sus hijos y esposos y hacer la mayor parte, si no toda, la cocina y la limpieza del hogar. La distribución desigual del trabajo doméstico puede atribuirse, al menos en parte, al concepto de machismo que a menudo se encuentra en los países latinoamericanos. En términos de relaciones, se esperaba que las mujeres en Cuba tuvieran una relación plena y satisfactoria con sus maridos. Al tener una relación agradable con sus maridos, el gobierno cubano teorizó que la relación amorosa de las parejas influirá en que sus hijos se comporten moral y civilmente. Las rígidas normas de género dan como resultado que las mujeres reduzcan las horas de trabajo y reciban un salario aún menor del que ya reciben para poder dedicar tiempo a cuidar de sus hogares y familias.
Después de la Revolución Cubana, cada vez más mujeres cubanas comenzaron a trabajar fuera de casa. El gobierno revolucionario trabajó para cambiar las normas sociales que marginaban a las mujeres en Cuba. La emancipación era necesaria para ayudar a las mujeres a obtener igualdad de oportunidades económicas. Antes de la Revolución Cubana, según un censo realizado en 1953, el 13,7% de las mujeres cubanas estaban trabajando. Después de 1960, aumentó el número de mujeres que trabajaban. Con las reformas revolucionarias que se implementaron, las mujeres cubanas tienen más oportunidades económicas. Un ingreso estable serviría como incentivo para que tanto hombres como mujeres migren a las ciudades. Sin embargo, con más mujeres trabajando y asistiendo a la escuela, la tasa de natalidad ha disminuido. Otro resultado es que había menos personas viviendo y trabajando en el campo debido a que emigraban a las ciudades en busca de empleo.
Una consecuencia de la desproporcionada carga de trabajo doméstico es que muchas mujeres están optando por utilizar los abortos y anticonceptivos accesibles antes mencionados en Cuba para retrasar, si no prevenir por completo, tener hijos. La tasa de natalidad en Cuba ha ido disminuyendo en los últimos años. En 2016, se estimó que la tasa de crecimiento demográfico del país era del 0,13% y se cree que seguirá desacelerándose hasta alcanzar un crecimiento demográfico negativo en los próximos años si continúan las tendencias actuales. Comparativamente, la tasa de crecimiento de la población de Estados Unidos fue del 0,7% en 2016, en Canadá del 1,2% en 2016 y en México del 1,3% en 2016. La tasa de crecimiento de la población mundial en 2016 fue de aproximadamente el 1,1%.
En la industria de la vivienda en Cuba, había desigualdades en el sector de la vivienda. A pesar de la promesa de la Revolución de implementar una distribución equitativa y una vivienda justa, los ingresos enviados desde el extranjero pudieron sostener los gastos de subsistencia de los cubanos caucásicos. Los hombres y mujeres afrocubanos no pudieron vivir en casas lujosas debido a que se descubrió que la mayoría de las casas caras eran propiedad de cubanos caucásicos y se sostenían con los ingresos enviados por familiares que vivían en el extranjero. A pesar del elevado número de propietarios caucásicos en barrios caros, la Revolución ha implementado la eliminación de la segregación en las escuelas y los barrios.
Educación
Históricamente, Cuba fue una sociedad mayoritariamente agraria, con una economía basada en el turismo en las zonas urbanas, principalmente en La Habana. Muchas mujeres se vieron obligadas a trabajar como empleadas domésticas o prostitutas en estas zonas porque no tenían muchas otras opciones, ya que estaban excluidas de las oportunidades educativas. Antes de la revolución, alrededor del 70% de las mujeres en la fuerza laboral eran empleadas domésticas, trabajaban largas horas con bajos salarios y pocos o ningún beneficio. Sólo alrededor de 194.000 mujeres formaban parte de la fuerza laboral, de las cuales alrededor de 700.000 se consideraban desempleadas y 300.000 subempleadas.
Después de la revolución, la FMC luchó para establecer la igualdad de derechos educativos para las mujeres. La organización se reunió con otros países latinoamericanos para compartir ideas para aumentos positivos en la educación de las mujeres. La FMC comenzó estableciendo escuelas específicamente para mujeres que eran empleadas domésticas y prostitutas y escuelas para mujeres que vivían en la pobreza. Estas escuelas fueron diseñadas para ayudar a las mujeres a desarrollar una gama más amplia de habilidades y, en última instancia, ayudarlas a obtener la capacidad de obtener una educación superior. Estas escuelas también se propusieron ayudar con la historia de las tasas de analfabetismo del país. Aproximadamente una cuarta parte de la población de Cuba era analfabeta cuando Fidel Castro asumió el poder y más de la mitad eran mujeres. En 1961, casi todo el país estaba alfabetizado, principalmente gracias a los voluntarios (de los cuales alrededor del 56% eran mujeres jóvenes) que iban a las zonas rurales para enseñar a alfabetizar.
En 2011, las mujeres en Cuba constituían más del 80% de los estudiantes universitarios y alrededor del 68% de los graduados universitarios. Comparativamente, las mujeres constituían alrededor del 57% de los estudiantes universitarios en los Estados Unidos en 2008. Las mujeres en Cuba también representan alrededor del 81% de los estudiantes de medicina, pero están subrepresentadas en los campos de matemáticas y ciencias, representando sólo el 46% de los estudiantes de ciencias naturales y matemáticas. el 37% de los estudiantes de estudios técnicos y el 30% de los estudiantes de ingeniería.
Mujeres en la fuerza laboral cubana
Casi el 60% de los profesionales en la Cuba moderna son mujeres.
En todo el mundo, la gente está preocupada por la feminización de la pobreza. Siete de cada diez pobres son mujeres o niñas, según un estudio realizado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA). En Cuba estamos viendo algo único en este ámbito. Si bien el salario promedio cubano rondaba los 494,4 pesos regulares mensuales (18,66 dólares) a finales de 2008 y 2015, se ha observado un aumento en el número de mujeres en la fuerza laboral técnica y profesional en Cuba. Según el Portal de Datos de Género del Banco Mundial, las mujeres representan el 42% de la tasa de participación de la fuerza laboral en Cuba. Una investigación realizada por la Asociación Estadounidense de Mujeres Universitarias (AAUW) mostró que, en 2011, las mujeres representaban alrededor del 70% de la fuerza laboral profesional, el 69% de los trabajadores de la salud y el 80% de los trabajadores de la educación, pero solo alrededor del 30% de los ingenieros. mostrando que las tasas disminuyen en el sector científico y técnico.
Antes de la Revolución había pocas o ninguna mujer en la fuerza laboral, y mucho menos cobraban por el empleo. Sólo el 14,2 por ciento de la población femenina tenía un empleo remunerado, según un artículo de revista, Socialismo y feminismo: las mujeres y la Revolución Cubana, Parte 1. Se esperaba que la mayoría de las mujeres en esa época fueran amas de casa y atendieran a sus maridos y familias. Aunque había un pequeño porcentaje de mujeres que buscaban trabajar. Según el artículo de la revista Socialismo y feminismo: mujeres y la revolución cubana, Parte 1, en 1958 había un porcentaje de 19,3 mujeres que buscaban trabajo. Desde entonces, en comparación con las estadísticas actuales, se puede ver un aumento de mujeres en la fuerza laboral. Pero todavía se ve la diferencia entre los hombres y las mujeres que están empleados, entre el lugar donde trabajan y cuánto les pagan. Por lo tanto, ha habido ligeros cambios, pero aún quedan muchas más mejoras y cambios por hacer para que las mujeres de Cuba reciban los derechos que merecen.
Historia de las mujeres afrocubanas
Las mujeres afrocubanas han estado viviendo en Cuba desde el siglo XV con el aumento de la demanda de esclavos durante la época colonial. A los esclavos nacidos en África e importados a Cuba se les denominaba bozal. Los esclavos nacidos en Cuba eran conocidos como negro criollo. La cultura afrocubana también se fusionó con la afluencia de afrohaitianos y sus productos y prácticas culturales después de la Revolución haitiana. Después de 1959, el gobierno revolucionario instituyó nuevas reformas para los afrocubanos y la población en general. El gobierno revolucionario tenía como objetivo alfabetizar a todos los sectores de la población. El resultado fue que muchos afrocubanos se graduaron de la escuela secundaria, una cifra estadísticamente superior a la de sus homólogos blancos. Este cambio daría lugar a que se observara un número sustancial de afrocubanos matriculados en facultades de medicina. Fueron formados en escuelas de medicina establecidas en Cuba. Se crearon escuelas de medicina debido a que había una "fuga de cerebros" Esto probablemente ocurrió debido al creciente atractivo de los ideales revolucionarios en el país. Uno de los cambios fue la atención médica gratuita que se brindó tanto a la población cubana como a los pacientes extranjeros. Cuba era reconocida por su causa humanitaria en otros países, incluido Venezuela. Las mujeres afrocubanas eran la mayoría de los médicos enviados al extranjero. Una de las razones por las que muchas mujeres afrocubanas constituyen la mayoría de los médicos enviados al extranjero es porque el salario es lucrativo. Muchos afrocubanos no tenían familias viviendo en el extranjero y por eso no podían recibir dinero ni regalos. El gobierno cubano no cobraba matrícula a los estudiantes y las mujeres afrocubanas y cubanas podían estudiar en facultades de medicina. Obtuvieron la oportunidad de ser médicos bien remunerados y esto es un logro importante para los derechos de las mujeres en Cuba. Al recibir dinero estable y bienes materiales como ropa, los médicos afrocubanos pudieron mantener a sus familias en Cuba. Además, no tendrían la obligación de emigrar a un nuevo país. Podrían trabajar en un país extranjero por un período de tiempo relativamente corto y luego regresar a Cuba. Durante el Período Especial, los afrocubanos se vieron gravemente afectados por los numerosos problemas que surgieron. Por ejemplo, tuvieron que soportar dificultades como el bajo suministro de alimentos y oportunidades laborales insuficientes. Las mujeres afrocubanas afirmaron que no recibieron la oportunidad profesional de contribuir a la economía cubana a pesar de su alto nivel educativo. Por ejemplo, en la década de 1990, las mujeres afrocubanas plantearon la cuestión de la falta de empleos en el sector turístico. Debido a las dificultades, el suministro insuficiente de alimentos y la escasez de empleos en el sector hotelero, muchas mujeres, incluidas las afrocubanas, recurrieron al trabajo sexual y a las citas internacionales (turismo). En la industria del turismo sexual, las trabajadoras sexuales afrocubanas se asociaron públicamente como un tipo distinto y vixen de objetos exóticos. Por el contrario, se suponía comúnmente que las trabajadoras sexuales caucásicas-cubanas eran novias o esposas de turistas.
Mujeres destacadas en Cuba después de la revolución
La mujer más destacada en el gobierno cubano después de la revolución fue Vilma Espín. Vilma Espín era la esposa de Raúl Castro. Fue fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas, miembro del Comité Central del Partido Comunista y del Buró Político del partido. Tenía un título en ingeniería química del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Fue líder del movimiento guerrillero durante la revolución y era extremadamente cercana a Fidel y Raúl Castro.
Por otro lado, una figura destacada fue la líder opositora Laura Inés Pollán Toledo. Pollán fundó el grupo disidente Damas de Blanco, que realiza marchas de protesta pacifistas con esposas y cónyuges de presos políticos en Cuba para exigir su liberación. Pollan trabajó como profesora de literatura hasta su jubilación en 2004. Siempre vistió de blanco, símbolo de la organización, y se convirtió en una figura clave de la oposición en Cuba.
Después de la Revolución, muchas mujeres afrocubanas, con el apoyo financiero del gobierno cubano, se graduaron de las facultades de medicina y fueron enviadas al extranjero para ayudar a los pacientes.