La gota que colmó el vaso
La expresión "la gota que colmó el vaso" describe una acción menor o rutinaria que provoca una reacción repentina e impredecible debido al efecto acumulativo de pequeñas acciones anteriores. Hace alusión al proverbio "es la gota que colmó el vaso".
De ahí el nombre de la frase "la última gota que colmó el vaso", o "la última gota que colmó el vaso", que significa que el último de una serie de sucesos inaceptables provoca una reacción aparentemente repentina y fuerte.
Orígenes y usos tempranosLa primera versión conocida de la expresión aparece en un debate teológico sobre la causalidad entre Thomas Hobbes y John Bramhall entre 1654 y 1684:
El último dictado del fallo, relativo al bien o al mal, que puede seguir cualquier acción, no es adecuadamente el Causa entera, pero la última parte de ella, y sin embargo se puede decir que producir el efecto necesariamente, en tal Manner como el último Feather puede ser dicho para romper un Caballo de vuelta, cuando había tantos puestos en antes como allí desea pero que uno para hacerlo.
—Thomas Hobbs
Un ensayo de 1724 no pone el acento en el hecho de ser la última causa, sino más bien en ser una causa menor, es decir, una menor:
Cada cosa debe estar en reposo que no tiene fuerza para impelirla; pero como la menos Straw rompe la espalda del caballo, o una sola arena convertirá el Beam of Scales que sostiene las pesas tan pesadas como el mundo; por lo tanto, sin duda, como las causas minuciosas pueden determinar las Acciones de los hombres, que ni otros, ni ellos mismos son sensibles de...
—John Trenchard
Las versiones atestiguadas del proverbio incluyen, en orden cronológico:
- "Es la última pluma que rompe la espalda del caballo" (1677)
- "Es la última paja que sobrecarga el camello", mencionada como un proverbio oriental (1799)
- "Fue la última onza que rompió la parte posterior del camello" (1832)
- "La última paja romperá la espalda del camello" (1836)
- "Como la última paja rompe la espalda del camello de carga" (1848)
- "Esta pluma final rompió la espalda del camello" (1876)
Otras variantes son:
- "La paja que rompió la espalda del burro"
- "El último palomitas rompe la espalda del camello"
- "El melón que rompió la espalda del mono"
- "La pluma que rompió la espalda del camello"
- "La paja que rompió la espalda del caballo"
- "El pelo que rompió la espalda del camello"
- "La última onza rompió la espalda del camello"
La última gota
El mismo sentimiento se expresa también en la frase "la última gota hace que la copa se desborde", encontrada por primera vez en inglés como "Cuando la Copa está llena hasta el borde antes, la última (aunque la menor) gota sobreañadida es acusada por sí sola de ser la causa de todo el desbordamiento" (1655). La imagen de la última gota también se encuentra en muchos otros idiomas.
Antecedentes
La frase ha sido comparada con la discusión de Séneca sobre por qué no hay que temer a la muerte. Comenzando con una mención del lugar común «no nos precipitamos de repente ante la muerte, sino que avanzamos hacia ella poco a poco; morimos todos los días» (non penitente nos in mortem incidere, sed minutatim procedere; cotidie morimur), Séneca compara la vida con un reloj de agua:
No es la última gota que vacía la hora del agua, sino todo lo que antes ha fluido; de manera similar, la hora final cuando dejamos de existir no trae la muerte, sino que simplemente termina el proceso de muerte. Llegamos a la muerte en ese momento, pero hemos pasado mucho tiempo en camino.
Quemadmodum clepsydram non extremum stillicidium exhaurit, sed quicquid ante defluxit, sic ultima hora, qua esse desinimus, non sola mortem facit, sed sola consummat; tunc ad illam pervenimus, sed diu venimus.
En contraste con la imagen de la "gota que colmó el vaso", que enfatiza el dramático resultado final, Séneca enfatiza la continuidad de la última hora de la vida con todas las horas que la han precedido.
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