Historia de los condones

La historia de los condones se remonta al menos a varios siglos, y tal vez más allá. Durante la mayor parte de su historia, los condones se han utilizado como método anticonceptivo y como medida de protección contra enfermedades venéreas (de transmisión sexual) como la sífilis, la gonorrea, la clamidia, la hepatitis B y, más recientemente, el VIH/SIDA. Los condones se han fabricado con una variedad de materiales; antes del siglo XIX, el lino tratado químicamente y el tejido animal (intestino o vejiga) son las variedades mejor documentadas. Los condones de goma ganaron popularidad a mediados del siglo XIX y, a principios del siglo XX, se lograron importantes avances en las técnicas de fabricación. Antes de la introducción de la píldora anticonceptiva oral combinada, los condones eran el método anticonceptivo más popular en el mundo occidental. En la segunda mitad del siglo XX, el bajo costo de los condones contribuyó a su importancia en los programas de planificación familiar en todo el mundo en desarrollo. Los condones también se han vuelto cada vez más importantes en los esfuerzos para combatir la pandemia del SIDA. Los condones más antiguos jamás excavados se encontraron en un pozo negro ubicado en los terrenos del castillo de Dudley y estaban hechos de membrana animal. Los condones se remontan a 1642.

Los arqueólogos e historiadores debaten si los condones se usaron en civilizaciones antiguas. Las sociedades de las antiguas civilizaciones de Egipto, Grecia y Roma preferían familias pequeñas y se sabe que practicaban una variedad de métodos anticonceptivos. Sin embargo, estas sociedades consideraban que el control de la natalidad era responsabilidad de la mujer, y los únicos métodos anticonceptivos bien documentados eran los dispositivos controlados por mujeres (tanto posiblemente efectivos, como los pesarios, como ineficaces, como los amuletos). Los escritos de estas sociedades contienen "referencias veladas" a métodos anticonceptivos controlados por hombres que podrían haber sido condones, pero la mayoría de los historiadores los interpretan como una referencia al coitus interruptus o coito anal.

Los taparrabos que usaban los trabajadores egipcios y griegos eran muy escasos y, a veces, consistían en poco más que una cubierta para el glande del pene. Los registros de este tipo de taparrabos que usan hombres de clases altas han hecho que algunos historiadores especulen que se usaron durante las relaciones sexuales; otros, sin embargo, dudan de tales interpretaciones. Los historiadores también pueden citar una leyenda de Minos, relatada por Antoninus Liberalis en el año 150 d.C., como indicativa del uso de preservativos en las sociedades antiguas. Esta leyenda describe una maldición que hizo que el semen de Minos contuviera serpientes y escorpiones. Para proteger a su pareja sexual de estos animales, Minos usó la vejiga de una cabra como condón femenino.

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