Hermanos pizarro
El Pizarro hermanos fueron conquistadores españoles que llegaron a Perú en 1530. Todos nacieron en Trujillo, España. Eran cuatro hermanos:
- Juan Pizarro (d. 1536) primer hijo ilegítimo del capitán Gonzalo Pizarro y Rodríguez de Aguilar y María Alonso
- Francisco Pizarro (d. 1541) hijo ilegítimo del Capitán Gonzalo Pizarro y Rodríguez de Aguilar y Francisca González
- Gonzalo Pizarro (d. 1548) segundo hijo ilegítimo del capitán Gonzalo Pizarro y Rodríguez de Aguilar y María Alonso
- Hernando Pizarro (d. 1578) hijo legítimo del capitán Gonzalo Pizarro y Rodríguez de Aguilar e Isabel de Vargas
Todos ellos jugaron un papel importante en la captura y gobierno del Imperio Inca. Sin embargo, tras la muerte del gobernador legal Francisco, sus legítimos derechos prácticamente quedaron perdidos. Juan había muerto durante el asedio de Cuzco que duró diez meses y Hernando fue enviado de regreso como enviado a España y encarcelado en 1540, luego de acusaciones de corrupción y evasión fiscal apuntadas hacia la administración de Pizarro. Después del asesinato de Francisco en 1541, Cristóbal Vaca de Castro usurpó el poder como nuevo gobernador de "Nueva Castilla". En 1544 el rey de España, que también había concedido a Francisco la gobernación en 1528, envió a su propio enviado, Blasco Núñez Vela, como virrey del Perú. Blasco encarceló a Castro, pero ese mismo año fue detenido y luego asesinado en nombre de Gonzalo Pizarro, quien reunió a sus partidarios y se apoderó de gran parte de Perú. Cuando el sucesor de Blasco, Pedro de la Gasca derrotó y ejecutó a Gonzalo en 1548, el reinado de los hermanos Pizarro había pasado definitivamente.
El grupo familiar involucrado en la conquista de los Incas también incluía a un medio hermano materno de Francisco,
- Francisco Martín de Alcántara
y un primo de los hermanos Pizarro,
- Pedro Pizarro
Hernando tenía dos hermanas completas, Inés Pizarro y de Vargas e Isabel Pizarro y de Vargas, quienes se casaron con Gonzalo de Tapia.
Contenido relacionado
Anno Domini
Edad de oro
Edicto de Milán