Hemoperitoneo
El hemoperitoneo (también conocido como hemoperitoneo, a veces también hematoperitoneo) es la presencia de sangre en la cavidad peritoneal. La sangre se acumula en el espacio entre el revestimiento interno de la pared abdominal y los órganos abdominales internos. El hemoperitoneo generalmente se clasifica como una emergencia quirúrgica; en la mayoría de los casos, se necesita una laparotomía urgente para identificar y controlar la fuente del sangrado. En casos seleccionados, se puede permitir una observación cuidadosa. La cavidad abdominal es muy distensible y puede contener fácilmente más de cinco litros de sangre, o más que el volumen total de sangre circulante para un individuo de tamaño promedio. Por lo tanto, la pérdida de sangre a gran escala o rápida en el abdomen inducirá con seguridad un shock hemorrágico y, si no se trata, puede conducir rápidamente a la muerte.
Causas
Las causas del hemoperitoneo incluyen:
- Traumatismo de penetración
- Trauma Blunt, la mayoría de las lesiones a órganos sólidos como el hígado y el bazo.
- Accidentes vasculares, como la ruptura de un aneurisma aórtico abdominal, aneurisma ilíaco o aneurisma esplénico.
- Sangrado por un embarazo ectópico roto o ruptura uterina.
- Rupture of corpus luteum in some cases.
- Menos comúnmente, sangrado debido a una úlcera gástrica perforada.
- Sangrado debido a la ruptura de un neoplasia intraabdominal (por ejemplo, Hepatoblastoma)
- Coagulación intravascular diseminada
- Personas con dosis alta de anticoagulantes (limpiadores de sangre)
- Perforación del colon
Diagnosis
El hemoperitoneo se puede diagnosticar de forma fiable mediante los siguientes exámenes:
- Evaluación focalizada con ecografía para trauma (FAST)
- Paracentesis o lavado peritoneal diagnóstico
- Tomografía computarizada
- Laparoscopia diagnóstica o laparotomía exploratoria
Tratamiento
El tratamiento inicial consiste en la transfusión sanguínea inmediata si el paciente se encuentra en shock hemorrágico. Clásicamente, el hemoperitoneo era una indicación de cirugía de emergencia para localizar la fuente de sangrado y también para recuperar la sangre derramada de la cavidad peritoneal y utilizarla para autotransfusión si no ha sido contaminada por contenido intestinal roto. El método de control depende de la fuente de pérdida de sangre. El sangrado vascular, es decir, de un vaso sanguíneo, se trataría mediante pinzamiento y ligadura del vaso afectado, o reparación del vaso en el caso de arterias principales como la aorta o las arterias mesentéricas. El sangrado del bazo requiere con mayor frecuencia una esplenectomía, o extirpación del bazo, generalmente, pero no siempre, en forma de una esplenectomía total. El sangrado del hígado se puede controlar mediante la aplicación de esponjas hemostáticas, trombina o, más recientemente, cauterización con haz de argón.
Con ayudas diagnósticas modernas como la tomografía computarizada (TC), ciertas lesiones como las laceraciones leves del bazo pueden diagnosticarse de forma temprana y observarse, y las opciones quirúrgicas pueden postergarse a menos que el deterioro clínico las obligue. En raras ocasiones, la rotura de un aneurisma aórtico abdominal puede repararse mediante una técnica endovascular, aunque esto generalmente no se realiza en el contexto de una rotura aguda.
Referencias
- ^ Lucey, Brian; Varghese, José; Soto, Jorge A. (2005). "Hemoperitoneum espontáneo: causas y significancia". Problemas actuales en la radiología diagnóstica. 34 (5): 182–195. doi:10.1067/j.cpradiol.2005.06.001. PMID 16129236. Retrieved 3 de septiembre 2021.