Branquias artificiales (humanas)
branquias artificiales son dispositivos conceptualizados no probados que permiten a un ser humano absorber oxígeno del agua circundante. Se trata de tecnología especulativa que no se ha demostrado de forma documentada. Las branquias naturales funcionan porque casi todos los animales con branquias son termoconformadores (de sangre fría), por lo que necesitan mucho menos oxígeno que un termorregulador (de sangre caliente) del mismo tamaño. En la práctica, no está claro que se pueda crear una branquia artificial utilizable debido a la gran cantidad de oxígeno que un ser humano necesitaría para extraer del agua.
Métodos
Existen varios métodos potenciales para el desarrollo de branquias artificiales. Un método propuesto es el uso de respiración líquida con un oxigenador de membrana para resolver el problema de la retención de dióxido de carbono, el principal factor limitante en la respiración líquida. Se cree que un sistema como este permitiría bucear sin riesgo de sufrir una enfermedad por descompresión.
En general, se piensa que son difíciles de manejar y voluminosos, debido a la enorme cantidad de agua que tendría que procesarse para extraer suficiente oxígeno para abastecer a un buceador activo, como alternativa a un equipo de buceo.
Un buceador promedio con un rebreather de circuito cerrado necesita 1,5 litros (0,40 galones estadounidenses) de oxígeno por minuto mientras nada o 0,64 litros (0,17 galones estadounidenses) por minuto en reposo. Se tendrían que pasar al menos 192 litros (50,7 galones estadounidenses) de agua de mar por minuto a través del sistema, y este sistema no funcionaría en agua anóxica. El agua de mar en las regiones tropicales con abundante vida vegetal contiene de 5 a 8 mg (0,077 a 0,123 gr) de oxígeno por litro de agua. Estos cálculos se basan en el contenido de oxígeno disuelto del agua.